Manifiesto y Principios Políticos de los y las Estudiantes de la Universidad de Valparaíso

El Congreso de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso, máxima instancia de participación democrática reunido en pleno declara:

Somos los herederos de una larga tradición de crítica, propuesta y lucha. Desde los albores de la FECH Valparaíso, organización que naciera casi al unísono con los estudios universitarios en esta ciudad, continuamos recordando a aquellos que resistieron los duros embates de la dictadura, manteniendo viva la llama libre de la Universidad, frente a las garras que, manu militari, pretendieron hacer sucumbir aquel reducto de reflexión crítica y pensamiento libre, y de permanente oposición a quienes quisieran arrebatarle al país ese derecho.
Sin embargo, tantos embates, sobre todo desde la Contrareforma, no han pasado sin mellar la integridad de las condiciones materiales de la Universidad. Hoy somos parte de un gran fenómeno de desintegración social, donde el padecimiento de grandes injusticias es la norma, siendo la situación universitaria solo uno de las caras de un profundo dolor que a la Humanidad atrapa: y es que toda la sociedad padece, de una u otra manera, las consecuencias de un modelo de desarrollo neoliberal, que opta por privilegiar el rendimiento del capital por sobre el bienestar de las personas.
Así, nuestra memoria recuerda, aún frescas, las grandes movilizaciones que tuvieron como principal motivo la expulsión de los criterios del libre mercado de la educación. En los años 2001 y 2006 fueron los grandes golpes que anunciaron las épicas jornadas del 2011; pero también, jamás olvidaremos, la felonía que tuvo a nuestra universidad herida de muerte. Las movilizaciones de 2007 forjaron el pacto estudiantil que ha dado la actual configuración de su federación, de la cual nos consideramos herederos y continuadores.
Por ello, de esas lecciones, nacidas de las consecuencias del desfinanciamiento profundo en que el Estado ha sumido a sus Universidades; en la imperdonable desidia de obligarla a comportarse como si fuera una empresa más; en definitiva, generando e imponiendo la mercantilización de la educación, cuestión medular en la gran problemática que mantiene a la educación en la grave crisis que se extiende por todos los ámbitos de la existencia humana, nos valemos para continuar la tarea que por generaciones y generaciones de jóvenes conscientes y luchadores, nos ha sido legada con el fin de reivindicar a la Educación como derecho social. En este marco se desarrolla nuestro trabajo de transformación social.
No vacilamos en afirmar que nuestros esfuerzos se orientarán en construir una educación al servicio de los hombres y las mujeres de nuestro país enterrando para siempre los criterios mercantilistas y segregadores que hoy la rigen.
Defenderemos con ímpetu de juventud la educación como un derecho social e irrenunciable cuya finalidad sea dignificar al ser humano y enriquecer las relaciones con sus semejantes y su entorno. El Estado, entonces, debe plantearse como un actor protagónico, siendo el principal responsable de nuestra educación y sus instituciones educativas, en tanto debe ser garante y promotor del derecho social a la educación, expresado en una Universidad Estatal y Regional con verdadero rol público, generando conocimiento al servicio de la región y el país.

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