Sebastian Carvajal, Sec. General FEUV 2015

Carlos Vergara Peña Sec. General electo FEUV 2016

La democratización de todos los espacios educativos, en especial las universidades, ha sido una demanda histórica del movimiento estudiantil y de todos los actores que ponen como pilar de la educación que Chile necesita, un sistema en donde todos tengamos participación.

¿Por qué es tan importante hablar de democracia en las universidades en el contexto de discusión de la gratuidad y la reforma universitaria?, existe una centralidad en todas las discusiones que como comunidad universitaria crítica hemos levantado: La idea de que la educación como derecho debe ser una responsabilidad colectiva. Esto atenta contra la centralidad del modelo de mercado en el que se mueve la educación hoy en dia, vale decir que es el individuo el responsable y son grupos de interés los que administran esa responsabilidad individual, aplicando no sólo lógicas mercantiles en la administración de la educación superior, sino también direccionando el conocimiento hacia la formación de profesionales serviles al modelo imperante, y no profesionales críticos al servicio del Chile que necesitamos.

Es en este sentido, que la participación real de estudiantes, funcionarios y académicos garantiza que los planes institucionales están orientados hacia la comunidad, salvaguardando la educación como derecho y a su vez fortaleciendo la educación pública, ya que deben ser estas instituciones las primeras que deben asumir la democracia y participación de los estamentos como pilar fundamental de su construcción.

“Es sumamente necesario que la democratización se materialice no sólo en escoger y votar por Directores de Escuela y Decanos, sino también en construir en conjunto, estudiantes, académicos y funcionarios, el proyecto educativo de cada Facultad y carrera”

La Universidad de Valparaíso, universidad estatal y pública, ha tenido importantes avances en democratizar los espacios de decisión. Ya desde el 2007 contamos con participación de los tres estamentos en todos los órganos colegiados de la UV, lo que se materializó el año 2012 donde refrendamos triestamentalmente tres propuestas de estatutos, teniendo como resultado nuevos estatutos para la UV, los cuales aún no son implementados.

Lamentablemente, estos nuevos estatutos orgánicos fueron retirados como proyecto de ley, a pesar de que el DFL2 ya fue derogado gracias a la presión del movimiento social por la educación, el cual impedía la participación de funcionarios no académicos y estudiantes en las universidades.

En torno a estos Estatutos Orgánicos existen dos posturas. Por una parte, La Asociación de Funcionarios Académicos y no académicos, en conjunto con la Federación de Estudiantes, este año exigieron que se enviara nuevamente estos EE.OO al MINEDUC, cosa que no se ha concretado. Por otro el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), el cual hasta hace un tiempo era presidido por Aldo Valle, rector de nuestra universidad, está esperando que existan normas comunes para todas las universidades.

Estos procesos nos dejan lecciones: Por un lado, es notable el significativo avance a partir de la movilización y trabajo conjunto de toda la comunidad universitaria; pero por el otro lado creemos que la democracia no se practica en función de la aprobación o no de tal o cual EE.OO, sino más bien es una forma de convivencia que se sustenta y tiene su fortaleza en la clara voluntad política que expresan las partes en pos de cumplir acuerdos, derechos y deberes, teniendo siempre en consideración los intereses de la comunidad por sobre las individualidades.

En la Universidad de Valparaíso, ya se ha dado esta experiencia, siendo la Facultad de Humanidades la primera en elegir directores de Instituto y Decano de manera triestamental. Sin embargo, para fortalecer el peso de nuestros pasos, hoy se levanta otro proceso histórico en esta materia y es el caso de la Facultad de Arquitectura en donde todas las carreras (Diseño, Arquitectura, Gestion en Turismo y Cultura, Cine y Teatro) están viviendo elecciones triestamentales de directores de escuela, echando por tierra el argumento que han esgrimido todas las autoridades de la UV, desde el Rector hacia abajo, respecto a que hay que esperar la aprobación de los Estatutos Orgánicos para hacer efectiva la democracia en la Universidad de Valparaíso.

Asamblea triestamental UV, FARQ 2007
Asamblea triestamental UV, FARQ 2007

Una vez más nos damos cuenta que lo único que impidió abrir los espacios democráticos en la UV fue la voluntad política de parte de las autoridades, que fue vencida a partir del trabajo de compañeros y compañeras que desde las asambleas volvieron a tomar las banderas, y a construir confianzas con académicos y funcionarios para hacer la consulta triestamental una realidad hoy.

En ese sentido, es sumamente necesario que la democratización se materialice no sólo en escoger y votar por Directores de Escuela y Decanos, sino también en construir en conjunto, estudiantes, académicos y funcionarios, el proyecto educativo de cada Facultad y carrera, que estos representen la verdadera Universidad Pública que hoy exigimos y no prime el mercado en nuestros objetivos institucionales.

Sin lugar a dudas estas elecciones marcan un hito y abren el camino inevitablemente hacia la posibilidad cierta de que las próximas elecciones de rector en la UV a realizarse en abril del 2016 sean triestamentales. En este mismo sentido es importante interpelar a nuestro rector actual, ya que si bien dentro del marco de su periodo se ha permitido construir estos procesos, es relevante que su progresismo en los medios y su postura sobre la reforma, también se concretice en avances reales en la democracia en la universidad, lo que permitirá a ciencia cierta, construir la Universidad de Valparaíso que la región y Chile necesitan.

Esta es una oportunidad concreta para que pasemos de la buena intención, a la acción, fortaleciendo la educación pública a través de espacios democráticos que permitan discutir la universidad que queremos, alejándose de las lógicas mercantiles que hoy en día la sustentan. Enormes desafíos nos quedan pendientes y tenemos que abrir la discusión, abrir la universidad no solo a sus comunidades internas, sino también a sus espacios geográficos, a las comunidades con quienes coexisten e interactúan.

Finalmente, la invitación es inequívoca: La democratización es un proceso que no se detiene. En cada paso que dan las comunidades universitarias contra la legalidad deficiente o la falta de voluntad de las autoridades, en miras a un sistema educativo más democrático, es una ganada clara para el movimiento social por la educación en su conjunto. Los estudiantes de Chile tienen la responsabilidad histórica de correr los límites de lo que hoy conocemos y practicamos como democracia universitaria y de ampliar las posibilidades, en miras de la construcción de una Universidad al servicio de nuestro pueblo.

Hoy es imperante que la UV siga avanzando en democratización, que el ejemplo de Humanidades y FARQ se repliquen en cada Facultad de la Universidad de Valparaíso.